¿POR QUÉ?

“Los cuentos, nanas, canciones y poemas infantiles les permiten a los niños percibir la complejidad de la realidad y les brindan insumos para nombrarla y darle significado” (Bautista, M. 2017)

Niñas y niños son receptivos a los sonidos del lenguaje desde antes de nacer. En este sentido, leerles es una oportunidad para favorecer su desarrollo lingüístico, cognitivo y emocional. Durante la lectura los adultos utilizan un lenguaje más variado en léxico, las oraciones son más completas, utilizan expresiones y varían tonos de voz que enriquecen la comunicación.

Una de las habilidades atribuidas a la lectura es el incremento de vocabulario, accediendo así a un amplio mundo de significados. La lectura diaria permite exponer a los niños y niñas a nuevas palabras e ideas que despiertan su curiosidad por el mundo. A través de los libros, aprenden acerca de diferentes personas, lugares y objetos. La lectura potencia la creatividad y permite comprender las diferencias entre el mundo real y el de fantasía.

Consejos

Hasta los 12 meses

12-24 meses

24-36 meses

Lee todos los días

Léele diariamente cuentos breves y sencillos. En esta etapa es muy importante que escuchen nuevas palabras, observen imágenes y comiencen a experimentar el placer por la lectura y por los libros. Cuando lean, busca un espacio tranquilo y cómodo, de manera que facilite el placer por compartir un cuento.

Lee cuentos sencillos

Si es posible, elige los libros de cuentos cortos y que tengan variadas imágenes simples y coloridas. Los llamados libro álbum o libro ilustrado son ideales para esta etapa. En la medida que el niño o la niña pueda tomar objetos, entrégale cuentos pequeños y manipulables para que los pueda observar y tocar.

Acurrúquense al leer

Mantén al niño o niña en tus piernas o abrázalo mientras le lees. De esta manera, podrás mostrarle las imágenes y “leer” el cuento cómodamente. A medida que leen, realiza gestos de sorpresa o sonrisas que manifiesten tus impresiones y el placer de compartir el cuento juntos.

Describe las imágenes o dibujos

Junto con leer, comenta lo que está sucediendo en las ilustraciones o imágenes que van observando. Háblale de los colores, las formas y de lo que hacen los personajes, a la vez que señalas la página que estás comentando.

Permite que manipule los cuentos

Permite que manipule los cuentos con sus manos, deja que los sostenga o que pase las páginas. Puedes ofrecerle libros de tela o de páginas más duras, algunos tienen texturas o telas brillantes, estos son más fáciles de manipular y no son riesgosos en el caso de que decida morder el libro, que también es parte de la exploración.

Lee día a día

Programa un momento al día para leer juntos, como antes de la siesta o en la noche antes de dormir. Lee cuentos diferentes cada día. Si no tienes libros, puedes inventar historias a partir de fotos familiares o juguetes.  Para inspirarte, también puedes buscar cuentos en YouTube y luego relatárselos. Cuando sea posible, solicita cuentos en el jardín infantil o en la biblioteca municipal, y realiza intercambios con otras familias para ampliar la diversidad de las historias.

 

 

 

 

 

Habla de la portada del cuento

Antes de abrir un libro de cuentos, miren la portada, lean el título y el nombre del autor. Observen los dibujos y las imágenes. Pregúntale al niño o niña de qué cree que se tratará el cuento.

Apunta las palabras que lees

Señala las palabras que vas leyendo, esto ayudará a que niño o niña comprenda poco a poco cómo funciona la lectura. Por ejemplo: leemos de izquierda a derecha, de arriba hacia abajo, hacemos pausas entre palabras, etc.

Juega con tu voz

Utiliza la voz para interpretar personajes del cuento, realiza voces gruesas, finas, canta, recita, habla bajito o fuerte. También puedes enriquecer la narración con gestos y expresiones faciales y pausas o silencios, que pueden servir para crear intensidad o emoción.

Utiliza títeres de dedos u otros accesorios

Algunos cuentos tienen títeres de dedos u otros accesorios como personajes de goma o muñecos de trapo. Tú puedes utilizar estos accesorios para enriquecer la narración. Permite que el niño o niña juegue con los elementos, los mueva o los sostenga mientras lees la historia.

Respeta las preferencias de los niños y niñas

Permite que el niño o niña seleccione el cuento que desea escuchar. Si escoge leer el mismo cuento todos los días, accede a su solicitud. Es usual que en esta etapa deseen escuchar la misma historia muchas veces.

Sé flexible

Hay oportunidades en que el niño o la niña puede querer pasar la página antes de que haya terminado de leerla, ya que solo desea mirar las imágenes o tal vez no quiere escuchar el cuento hasta el final. No hay problema, hay ocasiones donde el cansancio u otros factores no le permiten concentrarse en toda la historia.

Sé ejemplo de buen lector o lectora

Si un niño o una niña ve que los adultos de su hogar, cuidadores o familiares cercanos leen y disfrutan mientras leen, aprenderá que la lectura es diversión y es parte importante de la vida.

Conversen acerca del cuento

Durante la lectura pueden detenerse a hablar de un personaje o de alguna situación que sea interesante o algo que pueda ser familiar, por ejemplo: “la playa de este cuento se parece mucho a la que visitamos el fin de semana” o “ese mono come plátanos igual que tú”. También puedes realizar preguntas: “¿estás de acuerdo con lo que hizo el chancho a señorita cerda?, ¿qué sentiste cuando el búho no encontraba a su mamá? Escucha las respuestas del niño o niña, te permitirá comprender de qué forma está pensando y cómo va comprendiendo las historias.

Jueguen a leer o a recontar historias

Tú puedes contar un cuento y luego puedes invitarlos a que cuente la historia con sus palabras usando las ilustraciones de apoyo. También pueden crear juntos nuevos cuentos inspirándose en otras narraciones, cambiar el final de un cuento conocido o agregar nuevos personajes. Estas actividades favorecen el desarrollo de la memoria, creatividad y discurso narrativo.

Crea una pequeña biblioteca o espacio para guardar cuentos

Deja los libros de cuento al alcance del niño o niña. Esto le permitirá que acceda de forma autónoma y observe los que son de su preferencia. Él o ella pueden jugar a leer o simplemente pasar las páginas para observar las imágenes.