Agosto 6, 2020

Darle amor a tus hijos y controlar el estrés potencia su desarrollo en confinamiento

La primera infancia es el periodo que va desde el nacimiento hasta los ocho años.Un momento clave en la vida de niñas y niños, pues lo que se hace o deja de hacer en esa etapa puede marcar el resto de la vida. Por eso, es importante que las y los cuidadores estén informados sobre cómo acompañar esa fase, la que puede potenciarse en confinamiento con el Principio 1: Dale todo el amor y controla el estrés. 

La iniciativa de los 5 Principios se centra en los primeros tres años de vida. Decir que ese ese periodo puede marcar el camino hacia adelante, está lejos de ser una exageración: según el Centro para el Niño en Desarrollo de la Universidad de Harvard, los cerebros en esta etapa pueden desarrollar un millón de nuevas conexiones cada segundo, un ritmo que jamás  vuelve a repetirse.

Experiencias como una buena nutrición, protección y estimulación a través de la comunicación, el juego y la atención receptiva de las y los cuidadores forma un entramado en donde lo innato y lo adquirido, sientan las bases para el futuro. 

Sobre la importancia de los cuidados en los primeros tres años,  y cómo el Principio 1 Dale todo el amor y controla el estrés puede potenciar el desarrollo en confinamiento, conversamos con la educadora de párvulos Marta Ruminot, quien tiene una vasta experiencia en jardines infantiles, logrando identificar a lo largo de sus años de carrera las necesidades que son transversales a toda la niñez. 

El vínculo y la comunicación

Para la especialista, un vínculo estrecho permite que aparezcan formas creativas y realistas a la hora de cuidar y enseñar el autocuidado en niñas y niños. “Es aquí donde el Principio 1, Dale todo el amor y controla el estrés, cobra importancia en que el adulto acompaña este periodo largo de desarrollo y maduración cuidando a este niño/a antes de ser reconocido como individuo capaz de valerse por sí mismo”, explica. 

“ES RECOMENDABLE CONVERSAR QUE TODO ESTO ES UN ESTADO TRANSITORIO Y QUE JUNTOS EN FAMILIA LO SUPERARÁN”

MARTA RUMINOT, EDUCADORA DE PÁRVULOS

Marta destaca la importancia de encontrar caminos en donde estas mismas acciones escogidas, no sean una causa de estrés para quienes cuidan, pues eso inevitablemente es percibido por nuestros hijos o hijas. Así, se prepara un camino para una autonomía cuidada, protegida y progresiva, pero muy importante de fomentar.

La educadora explica que para conectar con los procesos que se viven en los primeros años y generar interacciones de calidad es importante que quienes estén a cargo de los cuidados, desarrollen una sensibilidad que les permita darse cuenta, leer y buscar formas que les permitan reconocer los requerimientos de niños y niñas. Esos adultos son quienes ayudarán a identificar con palabras, acciones o gestos lo que les ocurre, en una etapa en donde recién se está explorando la comunicación.

¿Por qué el confinamiento puede ser estresante para niños y adultos y qué consejos podrían ayudar a disminuir esta sensación en ambas partes?

El ser humano es sociable por naturaleza y el niño lo establece a través del juego con el otro, es por eso que el encierro está afectando a niños y cuidadores por la limitación del  contacto directo con otros como abuelos, amigos o familiares cercanos. Eso suspende rutinas que las familias establecen. Para disminuir esta sensación es recomendable conversar que todo esto es un estado transitorio y que juntos en familia lo superarán; destacar lo bueno de esta situación, aprovechando el mundo de aprendizaje que nos presenta el estar en el hogar;  escucharlos y contactarlos con sus emociones, ayudando a colocar palabras a lo que sienten. 

¿De qué forma las y los cuidadores pueden asegurar una estimulación que promueva el desarrollo de niños y niñas en confinamiento?

Partamos de la base que el Principio  1 “Dale todo el amor y controla el estrés”  es el que acompaña a los otros, pues si el adulto desarrolla los consejos como lo son: darle todo el amor, abrázalos, acaríciales, responde a su intención comunicativa, ofrécele rutinas estables; irá desarrollando la sensibilidad del cuidador y podrá implementar los otros consejos y principios que propone el programa.

Para Ruminot, es importante tomar el Principio 1 como base para implementar en casa rutinas estables. Eso provoca que niñas y niños se sientan seguros. “En los más pequeños siempre hablarles de lo que se está realizando y lo que se va a realizar, sobre todo en la interacción con su cuerpo en los tiempos establecidos como lo son las muda, el baño, la alimentación, donde el niño/a se le estará enseñando desde la cuna el autocuidado”, explica.

A medida que crecen, se puede establecer en conjunto lo que se hará durante el día, especialmente durante el confinamiento, buscando disminuir la ansiedad, que se traduce en una gran demanda de atención hacia los cuidadores. “Esta estrategia se puede desarrollar en un organizador murales que contengan dibujos propios o recortes que identifiquen el momento del día o actividad a realizar relacionándolo con el día y la noche. Además, que tenga la facilidad de cambio a diario según la planificación que se establezca en conjunto”, aconseja la educadora. 

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